El día que empezaba el verano

de María José Melendo

¿Qué puede revelar una foto cuando quienes podrían contarla ya no están?

El día que empezaba el verano parece anunciar una escena luminosa, pero desde sus primeras páginas esa claridad se vuelve inquietante. Allí donde el imaginario espera el comienzo de los días felices, el libro abre una intemperie: la de una orfandad. A partir del hallazgo de unas imágenes del pasado durante el encierro de la pandemia, una mujer regresa sobre la pérdida que quebró la continuidad del tiempo y hacia aquello que quedó suspendido: una casa, una cafetera, una receta, una libreta, una única foto familiar; objetos que todavía parecen hablar. En ese recorrido íntimo, cada vestigio se transforma en una vela encendida: la de una hija que intenta conocer a sus padres mucho después de haberlos perdido.

La originalidad de este relato de filiación no está en contar una fractura fundante, sino en el modo en que se aproxima: cada capítulo funciona como un testimonio visual, un epígrafe posible para lo que falta. La narración avanza por fragmentos, asociaciones, lecturas y rituales cotidianos. Allí donde otras novelas ordenan la genealogía, esta la escarba; donde otras buscan cerrar el duelo, esta escucha su murmullo subterráneo.

En diálogo con las escrituras de la memoria de Roland Barthes, Walter Benjamin, Susan Sontag, Georges Perec y Joe Brainard o Federico Falco, esta pieza discute algunos paradigmas centrales: la supuesta estabilidad del linaje, la presunta transparencia de la infancia, la idea del duelo con cierre definitivo, la maternidad como experiencia única e indivisible.  María José Melendo escribe contra la idea de que recordar sea conservar intacto; evoca para interrogar, para completar sin clausurar, para poner en tensión lo que se hereda, lo que se inventa y lo que nunca podrá saberse.

Porque esta no es solo la historia de una casa atravesada por una ausencia. Es, también, la pregunta que tarde o temprano nos alcanza: ¿qué quedará de nosotros en las fotos que otros miren cuando ya no estemos? El día que empezaba el verano nos recuerda que toda existencia está hecha de restos luminosos y que mirar hacia atrás puede ser, acaso, una forma urgente de seguir adelante.

 

Tapa blanda con solapas

22 x 15 cm

122 páginas

 

ISBN 978-631-6618-53-5

Género: novela

ARS$ 35000

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María José Melendo

Es licenciada y doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Vive en el Alto Valle de Río Negro y se desempeña como docente e investigadora en la Universidad Nacional del Comahue y en la Universidad Nacional de Río Negro. Sus investigaciones y publicaciones se centran en el pensamiento filosófico y en su relación con el arte contemporáneo, el presente y la memoria.

El día que empezaba el verano es su primera novela.